My sweet Lord

scrooge-feliz

Mi árbol tiene un juego de luces de colores desconcertante, dependiendo de la secuencia en la que lo mires las mismas se encienden con parsimonia, de un solo color, verde, después rojo, amarillo, rojo, naranja, más adelante centellean con velocidad de todos los colores, iluminando las bolas rojas y doradas, y alguna vez, incluso, se apagan todas, dejando la entrada de casa a oscuras, si no fuera por las luces blancas fijas que iluminan de manera incondicional el portal del Belén que está junto al árbol. El conjunto produce ilusión al mirarlo en plena ebullición de luz y color, cuando en algún momento se apagan, la oscuridad del instante nos desazona, de forma breve, gracias a la nueva explosión de luz y color centelleante.

La ilusión en la vida va y viene ya estemos en un momento de luz o de oscuridad, pero la esperanza siempre permanece, como esa pequeña luz que está siempre encendida en el cuarto de los niños pequeños para que no tengan miedo y puedan dormir y descansar tranquilos. Más adelante cuando van creciendo y el miedo se convierte en respeto se dan cuenta que la oscuridad en el silencio de la noche puede ser un buen momento para reflexionar y esperar las luces del nuevo día con ilusión y nueva esperanza renovada.

Estas Navidades me estoy hinchando de ver películas navideñas en televisión, algunas de ellas me han recordado los tiempos de la niñez y he recordado con cariño una serie de dibujos animados titulada La aventuras de Carlitos, niño con un perro, más conocido que su dueño, un niño inquieto que tiene la tendencia de acercarse a sus congéneres del sexo femenino, porque lógicamente tiene la natural tendencia de sentirse atraído por la chicas, aunque casi nunca con éxito, su perro muy inteligente entiende que sus métodos no son los más adecuados para conseguir el beneplácito de las damiselas, pero Snoopy que así se llama siempre está a su lado de manera incondicional.

En estos días tan especiales, iba a decir entrañables pero no me he atrevido, por respeto a los que no se lo parece, sólo le pido a nuestro Señor, poder leer o regalar Cuento de Navidad de Charles Dickens, y aprendamos todos de la experiencia de Ebenezer Scrooge y vivamos cada Navidad como si fuera la última, deseando Feliz Navidad a todos, porque como dice el refrán: nunca es tarde si la dicha es buena.

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