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¡Cómo pasa el tiempo! Te das una vuelta por este mundo: unas veces agradecido, otras ingrato; unas generoso, otras tacaño pero siempre fascinante y sin que nos demos cuenta, pasan 30 años.

Soy de una ciudad que celebra sus fiestas en Mayo, pero donde sus paisanos, indígenas y feligreses en general, están deseando que llegue el Otoño con mayúsculas, supongo que debido al calor que soporta la villa y sus habitantes durante el estío, donde el asfalto de la gran ciudad casi se derrite y te sudan hasta las sienes; pero sobre todo lo que esperan es la nueva programación de Teatro dentro y fuera del Festival de Otoño, de unos años a esta parte llamado Festival de otoño a Primavera.

Después de muchos años en Paris,  Milán, Viena, Madrid, el infatigable LLuis Pasqual vuelve a Barcelona para dirigir el Teatre Lluire, con el ánimo renovado, a pesar de tanta pérdida personal, pero dedicando su  excepcional trabajo al público y a esas personas que compartieron  con él su vida . Acometer una nueva empresa creadora sólo para uno mismo es muy triste, egoísta y sobre todo aburrido, lo gratificante es hacerlo por alguien. Y Pasqual siempre ha hecho sus montajes pensado en nosotros, sus seguidores y admiradores, y en sus seres queridos.

Nuestro director desde muy joven ya apuntaba maneras, pero no de principiante, sino de consagrado para dirigir la escena. En Octubre de 1984 al frente del Centro Dramático Nacional dirigió, en coproducción con el Théatre de L´Europe, Luces de Bohemia de Valle Inclán en el María Guerrero de Madrid. El éxito fue rotundo.

El personaje de Max Estrella, el Alejandro Sawa recreado,  lo interpretó  el inolvidable, inimitable e irrepetible José María Rodero; el papel del bufonesco y deselal Don Latino fue para Carlos Lucena y el amor desgarrado de la Pisa-Bien estuvo a cargo de Vicky Peña.

La figura y la obra de Valle siempre me habían interesado y el libreto ya lo había leído unos años antes, pero la excelente labor de los actores, el montaje y la puesta en escena fuera tan impresionantes, que todavía me acuerdo de aquella visión del escenario desde mi butaca, algo esquinada sí, pero en segunda fila.

Por las reformas inacabables en casa, he estado removiendo Roma con Santiago y aparecieron objetos que tenía presentes pero desubicados y entre ellas reencontré el libro-programa conmemorativo, la entrada y hasta el  cartel anunciador. Pero el mejor recuerdo de todo aquello es la compañía y el cubalibre que me tomé en el bar de enfrente antes de la función.

Gracias Lluis y feliz regreso a tu casa.

luces de bohemia

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Un pensamiento en “Feliz regreso a casa

  1. Ya me gustaría a mí que en este villorrio costero también tuvieramos un pequeño festival de otoño, excusa para recrear a los clásicos tantos nacionales como extranjeros. Pero también es cierto que no habría actores de talla como Bódalo, Rodero, Prendes, Dicenta, Lemos, Puente, Delgado, Merlo, en fin la lista sería interminable para representarlos. Todo se ha ido desnaturalizando, imagínese yo he pasado del cubata al Serres, pero afortunadamente en este caso ha sido positivo. En fin usted me ha recordado que tengo que visitar más a menudo la Villa y Corte. Un beso, Viejo Lobo.

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