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No deja de ser una técnica japonesa de masaje con los pulgares, principalmente, que ayuda a relajar cuerpo y mente, a la vez que alivia dolores y tensiones musculares. Algunas de las presiones que hay que ejercer en puntos específicos, excesivamente tensionados y por lo tanto proclives a una indefectible sensibilidad, producen alguna molestia, pero acompañada también de cierto placer. Esta mezcla de sensaciones me resulta fantástica, como el Jazz, en el agridulce Blues de la vida que diría el afamado trompetista, compositor y musicólogo Wynton Marsalis.

Suelo tomarme las sesiones muy en serio, en el sentido más lúdico del vocablo, concentrándome en la música anti-estrés desde el gong inicial al postrero, intentando alejar tribulaciones, problemas, preocupaciones y penas, para atraer la felicidad, la alegría, el ánimo, la risa, o al menos, la sonrisa a mi faz.

Tengo un masajista no indígena de estas tierras, que habla muy bien castellano, pero tiene algún problema para entender alguna especificidad del lenguaje, sobre todo cuando se trata de chistes y juegos de palabras que solo conocemos los nativos. En la última sesión, mientras Johan (así le llamaremos) intentaba recolocarme la columna vertebral, me hizo un comentario: – Tienes un poquito de chepa. Y claro este hombre, no sabía dónde se había metido. Tengo un amigo que me repite a menudo que yo en lugar de responder, lisa y llanamente, cuando se me inquiere, hago una disertación.

Johan no conocía la superstición de muchas zonas de España, en las que existe la creencia que tocar una chepa atrae la buena suerte; y tampoco la costumbre que tenemos de pasar los décimos de lotería por estas deformaciones intentando atraer a la diosa Fortuna y como remate le conté que cuando yo era crío, un primo mío más mayor, cuando veía algún jorobado intentaba convencernos a los más pequeños para que se la tocáramos a la vez que le decíamos: Cucha, cucha, qué bonico! Lo que le generó a Johan un ataque de hilaridad contigiosa, que se reprodujo en carcajadas que llegaron a tales extremos que tuvimos que interrumpir la sesión hasta que se nos pasó el acceso de risa.

En esta última ocasión cumplí con creces con uno de los objetivos de mi visita. Y espero acercarle la buena suerte a Johan. La próxima vez que le vea le preguntaré cómo le ha ido, estoy intrigado por la presunta efectividad de mi chepa. Amen.
shiatsuImage

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2 pensamientos en “Shiatsu

  1. Aunque no soy demasiado supersticioso en relación a cuestiones como estas, tengo que decirle que cuando he leído este post, no he podido resistir la tentación de restregarme por la espalda los boletos de lotería primitiva que tengo para ver si hay suerte, espero que así sea. Si soy agraciado con algún premio se lo deberé a usted. Un abrazo.

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