Home

El pensador Javier Gomá en su maravilloso ensayo Aquiles en el gineceo, nos recuerda como Aquiles abandonó su refugio  en la isla de Esciros, según cuenta Homero en La Ilíada, para ayudar a los griegos en la guerra de Troya, cuyo premio era la victoria.  Pero la  gloria siempre se cobra un precio. La muerte del héroe. Cumpliendo así con su destino mortal.

Estudiante americana becada  en Cambridge, su sonrisa cautivó al reputado poeta  inglés Ted Hughes, se casaron y su luna de miel la pasaron entre Paris, Madrid y Benidorm. En sus últimos días en un frio invierno londinense, imposible de soportar para un espíritu cálido como el suyo, con dos hijos pequeños y recién separada de su marido, le propuso a su mejor amiga, la también escritora Jillian Becker viajar a España. Para ella el clima templado, cándido y luminoso de las playas de Alicante eran lo más parecido al paraíso, su mejor terapia contra aquella supuesta depresión.

En  aquel tiempo todavía no se había tipificado por el gremio de la psiquiatría, lo que más tarde se conocería por trastorno afectivo bipolar. Cualquier premio literario de poesía suponía en ella una satisfacción desmesurada, a  la que seguía un estado de desesperación absoluta cuando le rechazaban la concesión de una beca. La vida es una sucesión de éxitos y fracasos, de buenos y malos momentos, de felicidad y desconsuelo, de reconocimiento y de olvido, de amor y de indiferencia, de compañía y de abandono, de cobijo y de desamparo. Aquella montaña rusa afectiva de la  existencia, no era compatible con su extrema sensibilidad.

Como buena Escorpio siempre estuvo interesada por el sexo, que le gustaba vivirlo, como todo en su vida, intensamente. Alguna vez confesó que le hubiera gusto nacer hombre, por aquello de la supuesta libertad sexual. Admirada por las feministas de todas las épocas, ahora es objeto de culto.

En la casa donde vivía en Londres con sus hijos, lo había hecho tiempo atrás el Premio Nobel y extraordinario poeta irlandés William Butler Yeats. Algo se le pegó, sin duda.

De entre todos sus  escritos  nos dejó  esta frase preciosa, llena de carga afectiva que la define como mujer y ser humano:  If you get only to know  me you will see how important I am. Look into my eyes. Kiss me and you know how important I am (Si sólo quieres conocerme verás lo importante que soy. Mírame a los ojos. Bésame y sabrás lo importante que soy)

Sylvia Plath nos abandonó  un día de San Saturnino, de hoy hace 51 años, cumpliendo con su destino: romper la campana de cristal. Tenía tan sólo 30. Al igual que a Aquiles la gloria le estaba esperando.

Por cierto. Muchas Felicidades Papá!

sylvia-plath-colour[1]

Anuncios

Un pensamiento en “La campana de cristal

  1. En primer lugar felicidades a su augusto progenitor, español de bien y además atlético de pro. Por lo demás desde la admiración que siento por Sylvia Plath, personas como su padre han sido héroes y han tenido un destino glorioso al tener una familia y un hijo que lo quieren. Un abrazo a ambos y ¡ARRIBA ESPAÑA!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s