Método Osmin

Hay entradas que lleva años pergeñar y dar a luz, y a veces no las edito nunca; y sin embargo, otras, no hace falta ni el cacareado vocare para publicarlas. Lo que nos ocupa hoy, a parte de traerme recuerdos imborrables por Osmin y sus historias, una serie de inefables cuentos, por no decir infumables que dejé de leer porque su autor dejó de escribirlos, pero aunque eran malísimos seguía con interés dado que al menos te llevaban a la hilaridad. Que algo nos lleve a reírnos a carcajadas es sanísimo, maravilloso y plenamente recomendable, pero el Método Osmín para mantenerse en forma a base de ejercicio intenso, dieta ligera y nada de sexo, me parece una propuesta a analizar por su pobreza de espíritu propia de estos tiempos casposos, miserables y revisionistas que nos ha tocado vivir.

Siempre se ha recomendado hacer ejercicio moderado, es sano, saludable, y gratificante; pero eso de ejercicio intenso, no va con mentes educadas, inteligentes y flexibles a los cambios, sino con mentes cartesianas, retrógradas y con escasa formación, más que académica, humanista. Ya lo apuntaba el dandismo de Oscar Wilde, cuando avisaba que eso de sudar demasiado no tenía que ser muy sano y parece ser que estudios de la prestigiosa Universidad de Michigan así lo demuestran. Por lo visto un exceso de ejercicio, deja los pies fríos, la cabeza caliente y el deseo y la libido por los suelos, cosa totalmente rechazable, peligrosa y evitable.

No entiendo al Señor Osmin, quiere que te des un palizón haciendo ejercicio, quedándote exhausto, acabado, sin virilidad y pretende que te recuperes comiendo como un pajarito, en lugar de con una dieta contundente, reparadora y sobre todo abundante, que nos haga olvidar los sacrificios, de un ejercicio tan agotador. Este entrenador lo que quiere es que se nos seque el cerebro de tanto perder sales minerales y que al no reponerlas con la ingesta de alimentos y líquidos adecuada convertirnos en androides en lugar de paradigmas del mens sana in corpore sano.

Y llegando al meollo del asunto, este individuo es altamente sospechoso, pero qué es eso de nada de sexo. Este hombre se ha vuelto loco. El deseo, el de fundir nuestro cuerpo al de otra persona, siempre por acuerdo mutuo, por supuesto, es una de las maravillas de este mundo y de las relaciones humanas. El sexo, además de un placer hermosísimo es una necesidad estupenda y extrema de cariño que necesitamos cubrir, rellenar, y que nos aporta alegría, almíbar y bienestar, aparte de ponernos en contacto con ese mundo tan atrayente como es de la seducción, que no deja de ser un túnel que une una dimensión con otra, la de la atracción con la conquista afectiva, la del deseo con el placer, y algunas veces, las más satisfactorias, con ese tema favorito de los poetas, de corazones sensibles, con esa bendita locura llamada amor.

mens sana in corpore sano

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6 comentarios

  1. No he tenido la desgracia de ver ese programa, sólo se que se hace en una tele progre, pero que en el fondo (como todo lo pogre), es de lo más reaccionario. Yo, como autor de aquellos infumables relatos, como muy bien dice usted, y a los que bautice con ese nombre en honor a un buen amigo, también llamado Osmin, y después de leer su post., no puedo mas que sentirme especialmente indignado por sus supuestos “consejos” para llevar una vida sana, especialmente en lo referente a no practicar el sexo. En nombre de mis amigos, Bernardo, Osmín y el Viejo Lobo le agradezco esta entrada de desagravio. Ahora más que nunca SALUD, REPÚBLICA Y ¡ARRIBA ESPAÑA!.

    • Osmin y sus historias, no eran muy buenas, pero al menos sí divertidas, como la vida. Existencia infame, inefable, pero indefectiblemente alegre, enredada y divertida, ja,ja,ja. Lo único que agradezco de este Método Osmin es haberme recordado aquellos tiempos ya pasados y vertiginosamente enredados.

      Un abrazo.

  2. Yo también le agradezco este post de desagravio por utilizar mi nombre dando unas “orientaciones” sobre la vida personal que son totalmente contrarias a mi opinión.

    • Celebro volver a verle por aquí, supongo que la ocasión lo merece. Ese método Osmin lo debería haber escrito usted, hubiera sido muchísimo más atrevido, emocionante y excitante de implementar.

      Un abrazo.

  3. Malos tiempos para la lírica, que cantaba el maravilloso, elegante y trasgresor Germán Coppini. Al hedonismo y al gran Epicuro habría que hacerles un monumento en cada ciudad, burgo o villa que se precie.

    Otro abrazo, Osmin y sus Historias.

    Hasta siempre.

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