Quédate a mi lado, no lo pienses más

Se acaba Diciembre y llega el momento de los balances, para algunos ha sido un año duro, ingrato y burlón, más o menos como todos los demás. También ha habido momentos buenos y si no recordaremos las 25 victorias consecutivas del RM de baloncesto, batiendo el record del equipo de la temporada 60-61 con el genial, extraordinario e irrepetible Pedro Ferrándiz en el banquillo. Uno de los mayores estrategas de este deporte. Quién no recuerda la mítica autocanasta de Alocén en aquella eliminatoria de Copa de Europa frente al Ignis de Varese para evitar una prórroga. Se generó tal revuelo en el mundo del básquet, que la FIBA tuvo que cambiar la norma. También lo ha sido el redescubrimiento de un género teatral que a la vez sirve de psicoterapia personal, gracias al gran Jacob Levy Moreno, que está basada en el teatro de la improvisación. Se actúa sobre acontecimientos de la vida personal en lugar de hablar de ellos, para así identificar e interiorizar los propios pensamientos, emociones, sentimientos, motivaciones y metas, haciendo de la existencia un teatro, evitando que nadie te saque de escena, sobre todo contra tu voluntad. Sin ponernos tristes por las necrólogicas, sí debemos recordar a Lou Reed, el poeta neoyorkino que nos enseñó como ninguno el lado salvaje de la vida. Su Walk on the Wilde side, es sin duda una de las mejores canciones de la música popular y su inconfundible do,do,do,do,do,do,do…Estoy seguro que German Coppini que se nos marchó la pasada Nochebuena era uno de sus seguidores, letrista profundo de voz seductora, tuvo su mejor etapa con Golpes Bajos. Muchos críticos se quedan con su verso No mires a los ojos de la gente, siempre mienten. Unas veces sí y otras no. Yo sin embargo me quedo con otro de la misma canción que dice Quédate a mi lado, no lo pienses más… Un alcalde de Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme, manifestó en una entrevista que la Movida Madrileña nunca existió. Lamentable que una persona en un puesto relevante demuestre, sin ruborizarse, una cultura y una sensibilidad tan escasas, de esas que le sobraban a Germán. Y para cerrar este capítulo de las pérdidas, un muchas gracias a Miguel Narros, que nos dejó con elegancia, de esa que demostró en todos sus dramas, uno de los introductores del método Stanislavski, cuando en España lo más redondo que habíamos visto, en escuela de actores, era una onza de chocolate. Y así fue pasando el año con algún momento difícil con final feliz, que mi visita por la Tacita de Plata, ayudó a mitigar y la cercanía de las Navidades con el halo especial a milagro, villancico y felicidad enterró definitivamente. 2013 tuvo sus momentos buenos y malos, pero como decía Máximo Gorki, cuando la felicidad es demasiado grande, es ya de una calidad inferior. Y para acabar una frase de Ramón Gómez de la Serna, uno de los escritores de los que más he disfrutado y aprendido este año que se nos va: que nuestro abandono, nuestra tristeza ante la injusticia, sea lo que depure nuestra dicha.Feliz 2014 a tod@s.

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Un comentario

  1. Yo también le deseo lo mejor en este próximo año 2014.Me apunto al genero teatral de Jacob Levy Moreno, aunque me reconocerá que eso de lo que habla ya hace tiempo que lo hacemos usted y yo, es decir montarnos nuestro propio teatro con atrezzo y escenario incluido, para evadirnos y olvidarnos de tanta mediocridad y tristeza que nos rodea. Un beso Viejo Lobo.

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