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Durante un mes y dos días, mi hermana mayor y yo tenemos la misma edad, y es un hecho que siempre comentamos cuando llegan estas fechas, me siento en ese breve período como un primogénito ex aequo. Y no es que mis padres se dieran prisa por tener descendencias en poco tiempo, sino que mi concepción fue un  error, un fallo que se dice ahora. Cualquier otro tendría un problema existencial al respecto, con razonamientos del tipo: no fui un bebé deseado y paranoias de ese estilo, propias de personas con baja autoestima, todo lo contario. Estoy aquí a pesar que no entrara en sus previsiones tener dos hijos tan pronto. Siempre a flote como Molly Brown.

Lo de cumplir años está muy bien. Celebrarlo tiene su lado bonito, sano, divertido, con la fiesta, la comida, las copas, los besos y abrazos con familiares y algún amigo (de éstos nunca he tenido demasiados). Otros a los que no se ve y te llaman, o te mandan un WhatsApp. Hay quien te felicita antes de fecha, otros “on time”, los hay que lo hacen a toro pasado, y también quién no lo hace nunca, aunque en su móvil tenga el aviso. En cualquier caso son días peligrosos, hay que estar a la altura, poner buena cara a todo el mundo, el ojo crítico esconderlo bajo la alfombra y sobre todo no hacer gesto de desagrado cuando algún regalo nos descoloca o nos deja indiferentes. Con los presentes hay gente que acierta y otros que no, en cualquier caso debemos recibirlos como un don que nos hacen, y así considerarlo, aunque a veces nos cueste.

Este año las ofrendas han sido variadísimas, pero siempre hay algo que nos deslumbra, produciéndonos un destello en el ojo. En esta ocasión fue un librito del  filósofo, ensayista, dramaturgo, educador y político nacido en Córdoba en la Hispania romana Lucio Anneo Séneca, contemporáneo de Calígula, Claudio y Nerón, quien amasó una gran fortuna que,  dada su independencia de pensamiento, no le libró del exilio y del suicidio forzado, se titula Sobre la brevedad de la vida, el ocio y la felicidad, un auténtico tratado sobre el arte de vivir. Y la guinda es la portada ilustrada con el detalle de La source  del pintor francés Gustave Courbert, en el que una dama nos muestra tal despliegue de encantos, que haría las delicias del mismísimo Federico Fellini.

Gracias a todos, a los que se olvidaron y a los que no, aunque es obvio que las amistades o relaciones que no se alimentan están condenadas a extinguirse, como un fuego que no se azuza, similar a una vieja locomotora a vapor que necesita más madera, que gritaba el genial Groucho Marx en Go West. En cualquier caso todos los viajes tienen un comienzo tímido, un apogeo y por fin un parón, que hace que todo quede en vía muerta. Debemos aceptarlo.

Pues ahí lo dejamos por hoy.

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Un pensamiento en “Ya pasó todo

  1. Bueno aunque ya lo hice en persona le reitero mi felicitación, no por su cumpleaños, debido a mi egocentrismo me felicito especialmente a mi mismo por tenerlo como amigo y ser de las pocas personas que aún me aguanta, tanto en el mundo real como en el irreal. Un beso Viejo Lobo.

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