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Si en algún momento aseverara que no me gustan las efemérides no diría la verdad, me encantan me vuelven loco. Siempre se ha dicho que la memoria es la virtud de los imbéciles y soy uno de ellos indudablemente, dada mi extrema facilidad para recordar fechas que se asocian con acontecimientos, que por lo que general, no suelen interesar a nadie. Ahora podría ponerme pretencioso y afirmar que me trae sin cuidado, pero no es así.

Hoy se cumplen 40 años que nos dejó un músico extraordinario. Ben Webster, nació en Kansas City en 1910 y murió en Amsterdam en 1973. A lo largo de su vida nos deleitó tocando con sutileza, delicadeza las mejores baladas de jazz, casi como un susurro de enamorado, generando uno de los ambientes musicales más sugerentes para el artis amatoria.

Ben Webster dejó Estados Unidos en 1965 para exiliarse en Europa, teniendo su residencia entre Amsterdam y Copenague. Tras su fallecimiento, el ayuntamiento de la ciudad de la sirenita se hizo cargo de su entierro y desde entonces, sus restos descansan en el cementerio municipal.

Desde siempre las damitas del jazz como Ella Fitzgerald, Nina Simone, Billy Holliday, Sara Vaugham y por supuesto los clásicos conocidos de todo el gran público como Louis Armstrong, Duke Ellington, Sidney Bechet o Art Tatum me interesaron sobremanera. Pero mi percepción de este género de etiqueta cambió radicalmente cuando me regalaron un disco de vinilo hace casi 30 años, editado en 1974 tras la muerte de Ben en el hospital al que fue trasladado tras encontrarse mal durante un concierto en un local de la capital holandesa.

Atmosphere for Lovers and Thieves, es una fantástica coleccion de standards interpretados de una manera magistral. En algunos de los temas se puede apreciar el roce de los labios de nuestro saxofonista sobre la boquilla como si fuera el suave zumbidito de una abeja en nuestro oído. Esta recopilación cambió radicalmente mi manera de escuchar, de sentir y de emocionarme con esta música tan excepcional, que sin duda también contribuyó a cambiar mi manera de ver la vida.

Más adelante vinieron otros músicos, muchos de ellos también con el saxo entre sus labios, sus manos y sus almas. desde Charlie Parker, John Coltrane, Zoot Sims, Sonny Rollins, Art Pepper, Joshua Redman a Pedro Iturralde, por citar a algunos. Todos entendiendo el instrumento con su toque personal, muchos auténticos genios del jazz. Pero el que mejor creó una atmósfera para enamorados y ladrones de corazones mientras tocaba fue nuestro Ben Webster de hoy y de siempre.

Ben Webster

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2 pensamientos en “Una de Jazz

  1. Interesante efeméride, yo, como soy ignorante en materia jazzística no tenía ni la menor idea al respecto, gracias por la información. Por cierto la memoria no es la virtud, o por lo menos es lo que yo pienso, de los imbéciles. Saludos

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