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Es la traducción española al término inglés serendipity, que se refiere a aquello que se descubre, se halla, se inventa, cuando el propósito o el objetivo era otro. Suele ocurrir en todos los campos del saber y en la propia vida. Uno de los principales ejemplos en el mundo de la industria, es el caso de la famosa compañía especializada en pegamentos, experimentando descubrieron uno que pegaba tan poco que no valía para nada, hasta que contrataron a la persona adecuada que le dio una utilidad hasta entonces desconocida, nació el post-it. El mundo de la farmacopea dio un giro espectacular a la vida de muchos hombres cuando intentando encontrar un anticoagulante para los recién operados de by-pass, observaron que a los pacientes a los que se suministraba el principio activo llamado sildenafilo, tenían erecciones involuntarias, habían encontrado remedio sin pretenderlo a la impotencia masculina, una auténtica revolución sexual, similar a la que se produjo con la píldora anticonceptiva muchos años antes. Acontecimientos como los descritos suceden con frecuencia en laboratorios, talleres y centros de investigación. Pero no sólo en estos ámbitos se dan este tipo de descubrimientos inesperados, según el filólogo, escritor y pensador italiano Umberto Eco el descubrimiento de América por Cristóbal Colón se podría definir con el término que hoy nos ocupa, dado que el propósito del gran descubridor era llegar a la India navegando hacia occidente, cuando aquella tierra que encontró unos meses después de hacerse a la mar en Palos era el Nuevo Continente. Pero estos sucesos inopinados se dan también en la vida cotidiana, quién no ha ido de compras, a cenar, a bailar, a una verbena, a tomar algo con el simple propósito de divertirse, o incluso en ámbitos más formales y ha encontrado aquello que no buscaba, como un amor verdadero y duradero. Es evidente que en cualquier ámbito de la realidad nos podemos encontrar con casos de serenpidia. Pero incluso en las afueras de la realidad como diría Octavio Paz podemos toparnos con estas casualidades. Una de las más significativas se produjo con los tres cuentos recogidos en el Libro titulado Las musas de Rorscharch escritos por Luis García Montero, Javier Casis y Luis María Díez Merino. Dos de los autores son de Logroño, mientras el poeta granadino sitúa la acción de su cuento en la capital de La Rioja, y sin ánimo de convertirme en un spoiler, añadir que lo insólito del caso es que sin pretenderlo los tres autores escriben sobre lo mismo: el doble y la musa. Aunque García Montero dice que últimamente más que la musa se le aparece el lobo. No eres el único querido Luis!

portadaLASMUSAS

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Un pensamiento en “Serendepia

  1. Como dijo alguien, y aunque parezca una perogrullada, la suerte no es para quien la busca sino para quien la encuentra. El amor, en algunas ocasiones, aparece de esa manera, te presentan a una señorita, pero sin embargo te quedas prendado de su amiga, que encima ya esta comprometida. Tengo que decirle que en mi caso me lo he pasado mejor no cuando salía de forma premeditada para ello sino cuando surgía. Es desde luego uno de los innumerables encantos de la vida.

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