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Este blog comenzó como lo hacen todos, con una necesidad de comunicar y a la vez de ir generando comunidad. Aunque no me importa nada, lo segundo es evidente que no se ha conseguido. Lo primero ya es más significativo: desapareció la necesidad de este cuentacuentos de decir algo.

El gran poeta Jaime Gil de Biedma, tras una más que prometedora carrera, llegó un día en el que decidió no escribir y no lo hizo nunca más. Nunca dio explicaciones de su postura. A mí siempre me gustó creer que se debió a un desengaño amoroso.

Este Aspirante sí piensa encontrar un nuevo motivo para volver a escribir; y la ilusión romántica del desengaño, sólo queda en eso, en una desilusión por la mínima, casi nula aceptación de las premisas propuestas.

Baltasar Gracián decía: lo breve si bueno dos veces bueno. Siguiendo su máxima, me despido como lo hacen los cuentos, los relatos que se nos hacen cortos, algunos excesivamente, porque nos han gustado tanto, que en nuestro interior sabemos que habrían dado para una novela o incluso para una historia interminable. Pero en este caso no ha sido así.

Este cuento se acabó.

Adiós

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