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Me encanta leer, soy un ratón de biblioteca, trabajo en una, pero me gusta más la palabra inglesa “bookworm”, que podríamos traducir como gusano de libro. Sí un gusano de libro como el que ha agujereado alguna de las páginas de mi biografía de Ella Fiztgerald escrita por Stuart Nicholson. Recientemente alguien, muy querido, me preguntaba si me gustaba la música de quien fue bautizada por la crítica musical como The First lady of Jazz. No sólo me gusta, la adoro.

Pero no quería hablar en esta ocasión de Ella, ni de jazz, sino de mi afición a la lectura que llega mucho más allá de leer un libro que me hayan dejado, regalado, haya sacado en préstamo de alguna biblioteca o en la mayoría de los casos haya comprado y pasado a engrosar mi modestísima colección. También me encanta “Take a look”, echar una ojeada por las estanterías del pasillo de casa o por la del salón, intentando buscar respuestas a una situación vital presente, encontrar consuelo a algún desasosiego, buscando secretos para encontrar tesoros, o incluso como ha sucedido esta mañana, con la simple intención de elegir lecturas para estas próximas vacaciones.

Mi búsqueda se ha limitado a la tercera balda de la estantería y casi sin proponérmelo he encontrado algún auténtico tesoro: Un librito de Rocío Díaz Donate que lleva por título El significado de los nombres y consultando alguno, sus respuestas son sorprendentes. Un libro que daba ya por perdido y no es otro que la única novela que publicó Silvia Plath, La Campana de Cristal, que se editó sólo un mes antes que ésta dulce mujer se suicidara. Una edición de Sonata de Estío de Valle-Inclán, publicada en 1933, donde el Marqués de Bradomín después de enamorarse perdidamente de la Niña Chole, sólo desea una sonrisa de su boca. Un libro titulado Canciones y Otras Palabras Previas del poeta y cantautor Patxi Andion, quien en uno de sus maravillosos versos dice: yo estaré aquí…, para salvar distancias, que no siempre separan…

Ah! Y el libro que he elegido para abrir boca estas vacaciones ha sido Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España de Fernando Sanchez-Dragó. De vez en cuando me dan arrechuces patrióticos y esotéricos. Qué Dios me pille confesado!

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2 pensamientos en “Bookworm

  1. Pues vaya leyendo todos esos libros,además de otro que le he dejado,porque para después del verano tiene que leerse “La Revolución española vista por una republicana” de Clara Campoamor.Es usted un auténtico vividor en el sentido más lúdico y decente de la expresión,no se de donde saca tanto para hacer tantas cosas.Es como un Cesar Vidal de la lectura,pero sin negros.

  2. Parece que la cosa va de Claras. Yo estoy acabando “En tránsito de sueño en sueño” de Clara Valverde, la hija de José María Valverde, maestro de Umbral.

    De César Vidal admiro su erudición, pero no coincido en su posicionamiento ideológico, además me gustan más las negras que los negros, ja.ja…

    Un abrazo.

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