Un cóctel a mano

Escribía Quim Monzó en un artículo, hace ya bastante años, que cuando conseguía que una mujer le acompañara a practicar sexo lo normal era encontrase una mata de pelo abundante en el monte de Venus, la selva se imponía a cubrirlo todo. Más adelante llegó la moda de llevarlo arregladito.Y ya claro uno no sabía lo que se iba a encontrar, la selva dio paso a la geometría: triángulos, circulitos, corazones, incluso decorados con lacitos o rasurado en forma de rayo, cuya punta acababa justo en los labios de la vagina. Sí señor fue una época gloriosa, uno no sabía lo que se iba a encontrar. Pasa a veces también con las personas.

Pero los tiempos cambian y se impuso el rasurado total y lo habitual es encontrarse chochitos de muñeca, es decir, sin un mísero pelo. Y en el género masculino parece que también se impone. Soy de la escuela Wildeiana, no en cuanto a sus preferencias sexuales, me gustan las mujeres muchísimo, aunque eso no me impide disfrutar contemplando la belleza de algún hombre, pero sí en cuanto que el único ejercicio físico que me agrada de verdad es el de la cama. Un auténtico clásico en ese sentido. La playa, la piscina, el sofá, la moqueta, la bañera de hidromasaje, de pie o buscando posturitas desequilibrantes tiene su encanto, pero no hay nada como un buen tálamo.

Pero una vez me apunté a un equipo de futbol sala, y aunque voy más a las cenas que a los partidos, en la ducha no había caballero menor de cuarenta años que en su entrepierna tuviera un cabello. Todos absolutamente todos, rasurados. Me recordó mis primeros años de instituto, donde los chicos más desarrollados ya lucían buena pelambrera y sin embargo otros no podían presumir de virilidad incipiente todavía.

Las modas son así, pero puestos a verle ventajas, esto del rasurado total que se impone últimamente vendrá de maravilla en el caso del sexo oral. A quién, cuando estaba a punto de llegar el mejor momento, no se le ha cortado en alguna medida ese placer que estaba viniendo cuando quien te estaba besando hace un pequeño alto porque tenía que sacarse un pelito de lo boca. Pues se encontró la solución: todos a depilarse, sin ninguna dilación: ingles, pecho axilas, el resto del cuerpo ya es opcional.

Eso sí, lo mejor si ocurre lo del pelito es tener preparado tu coctel preferido, pegarle un bien trago y después continuar…

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3 comentarios

  1. Todo esto es culpa de Zapatero,estas mariconadas del rasurado en determinada parte de la anatomia femenina y también en los hombres,esto no es España como diría ese gran filosofo faro de este país llamado Torrente.Ya sabe usted,si por un casual a una fémina le hace constar su desagrado,por supuesto de forma educada,por haberse afeitado la vagina,ella lo tomará,como casi todas,como un insulto a su sexualidad.En cambio si nosotros nos despilamos nos llaman metrosexuales.Yo soy un clásico en mi escaso contacto con diversas señoras,estas siempre han tenido la proporción adecuada de vello,produciendo en mí una sensación más que placentera.Y es que encontrar una mujer con un tamaño adecuado (ni grande,ni pequeño) de pechos,culo y piernas es lo mejor que ahí.¡ARRIBA ESPAÑA!.

  2. Por eso no me como una rosca.Solo matizar una cosa,en cuanto a culos,pechos y piernas de señora,no he querido decir que tengan que ser perfectos sino sugerentes y yo se lo que me digo.

  3. Sí querido anónimo, me encanta hablar de sexo, pero lo que más me gusta es practicarlo. Y un chochito de muñeca o un coño de mujer son el sitio perfecto para besar. Si usted prefiere chupar, ya sabe, cuidado con los pelitos y tenga su coctel preferido a mano.

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