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El gran aliciente de ser actor es tener la posibilidad de vivir tantas vidas como personajes se interpreten. El resto de los mortales no tenemos tanta suerte. Nos queda, por un lado, admirar su arte y su duende desde el patio de butacas con nuestra vista en el escenario, a no ser que se represente Seis personajes en busca de autor de Pier Luigi Pirandello, obra en la que el escenario es todo el teatro; o no resignarnos y hacer de la vida un teatro como propone don Pedro Calderón de la Barca en El Gran Teatro del Mundo.Yo no soy actor y la segunda opción es a la que me agarro con todas mis fuerzas.

No hay celebración, carnaval, Halloween o fiesta en la que no me disfrace. Y lógicamente cada uno tiene sus preferencias. Yo puedo ir de cualquier cosa, pero todos mis personajes tienen un denominador común y este no es otro que una abundante cabellera de color rojo.

Yo no tengo el cabello abundante, pero no me quejo. Eso sí ya es casi una estela plateada, cómo siempre se encarga de recordarme un familiar cercano. Pero el otro día mientras estaba esperando dentro del coche, aparcado en la puerta de un hotel en el Paseo de La Habana, vi a una chica de mediana edad paseando a un Golden y lo que más me llamó la atención de ella fue el color rojo de su pelo. Le quedaba precioso y además contrastaba con el blanco de su enorme can.

No soy partidario de evacuar consultas, pero me estresa más todavía, esperar. Y entre una opción y otra opté por la primera. Y también la primera encuestada fue mi pareja. ¿Qué te parece, cariño, si me tiño el pelo de rojo como esa chica del perro? Su respuesta fue: tendría que verte con él. Al día siguiente cenando en casa, sigo mi encuesta con varios comensales todos ellos estudiantes en edad universitaria. Un amigo de mis hijas me sugirió que me rapara el pelo al 0; otro amigo, que siendo joven ya tiene entradas, me dijo que con la cantidad de lo pelo que tengo lo mejor es que lo luzca y me sugirió hacerme un tatuaje; mi hija pequeña me espetó un contundente: ni hablar; y la mayor que ahora acaba Psicología me contestó con otra pregunta: Papá ¿Qué te pasa últimamente que planteas situaciones un tanto peculiares? para acabar apuntándose a la idea del tatuaje.

En conclusión, me apetecería teñirme el pelo de rojo y sin embargo, si hago caso a mis consejeros puedo acabar calvo total y con un tatuaje en vaya usted a saber que sitio de mi anatomía. Es evidente que lo contraproducente es abrir los deseos y los anhelos de cada uno a debate público. En lugar de hacer lo que a uno le apetecería de verdad, puede acabar sin hacerlo y lo que es peor, incluso haciendo lo que le apetece a los demás. Pues, lo qué necesitaba! Faltaría más!

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7 pensamientos en “ESTELA PLATEADA O ROJA, NUNCA AZUL

  1. Mire usted señor aspirante,dejese el pelo como lo tiene,ni se le ocurra hacérselo rojo y menos aún (PECADO MORTAL E IMPERDONABLE) ponerse tatuajes o piercings.Si usted hace eso el clásico y yo nos veremos obligados a hacerle una visita inamistosa.Además como usted bien sabe mi tía dice de usted que es un guaperas,y si lleva a cabo esos cambios en su aspecto,se llevará un gran disgusto.Y quien le da un disgusto a mi tía lo paga ….muy caro.ARRIBA ESPAÑA.

    CODA:como siga diciendo esas chorradas en cenas o comidas familiares,me parece que antes verá a usted a Florentino con una bufanda del Barcelona que a mí por su casa,usted ya me entiende.

  2. Querido anónimo, no abro debates sobre opiniones acerca de algo que me concierne a mí exclusivamente decidir, pero no me cierro a las diferentes sensibilidades que me pueda encontrar. Me encanta soltar una pequeña bomba, para observar e intentar comprender mejor a quien me rodea, esas diferentes reacciones me resulta interesante conocerlas. Por qué no?

  3. Querido y admirado Aspirante y demás lectores:

    Me siento en la obligacion de salir de mis oscuro escondite de asidua lectora no participante puesto que he sido mencionada.
    Estoy completamente en contra de las opiniones aqui mostradas de no pedir consejo, y más cuando se trata de personas tan cercanas. Creo firmemente en las segundas y terceras opiniones, dado que estas te muestran maneras diferentes de ver el mundo, por lo general el abrir debate de una idea muestra (como se puede leer) diferentes cristales con los que ver una misma situacion. La riqueza que esto nos puede dar no tiene precio, les animo sr. Francotirador y Anónimo a intercambiar opiniones, estoy segura de que no se arrepentirán y que si son tolerantes, les harán crecer como personas.

    Un saludo

    pd. las inquietudes y deseos de una persona no son chorradas, y espero que reconsidere, sr. Francotirador, las opiniones de los demás igual que los demás respetan, AUNQUE NO COMPARTEN, la suya.

  4. Estoy completamente con lo dicho por una de las comensales,en esta vida es importante oír no sólo segundas o terceras opiniones sino incluso más.En cualquier caso tengo que decirle que no ha acabado de captar el tono jocoso y dicharachero de algunos de los intervinientes en este foro.Yo también me alegro de que haya salido de su escondite.

  5. Queridos anónimo y una de las comensales, la opinión importante es la de uno mismo, sobre todo en temas transcendentes. Decía Oscar Wilde que la experiencia es una vela que sólo ilumina a quien la lleva. Y tomar decisiones basándonos en experioencias ajenas nunca trae buenas consecuencia.

    Sr. Francoirador no pierda su tono jocoso, hay que desdramatizar, si no la vida y este foro serían demasiado aburridos. Y para eso ya tenemos algunas opiniones y algunas experiencias, afortunamdemente ajenas.

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