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11 de septiembre. Hay fechas que concentran grandes efemérides, ya sea por el número o por la transcendencia de las mismas. En la que nos ocupa la transcendencia de los hechos acaecidos es indudable. Recordaremos algunos sin orden cronológico.

El 11 de septiembre de 2001 se produce el ataque a las Torres Gemelas del World Trade Centrer de Nueva York. Se convirtío desgraciadamente en el mayor atentado de la historia, en el que perdieron la vida 2993 personas.

El 11 de septiembre de 1714, se convirtió en fiesta nacional Cataluña desde 1980, que celebra la rendiciónde Barcelona a las tropas del Duque de Berwich durante la Guerra de Sucesión Española. Siempre me resultó curioso hacer de una derrota una fiesta nacional.

El 11 de septiembre de de 1973, se cumplían 1000 días del gobierno de Salvador Allende, primer presidente socialista democrático de América del Sur. El 23 de agosto tras la dimisión del general Carlos Prats, Salvador Allende designó a Augusto Pinochet comandante en jefe de las fuerzas armadas chilenas, quien se había mantenido fiel a los principios constitucionales hasta ese momento.

Tan sólo 22 días después, Pinochet encabezó un golpe militar, amparado por la administración americana del nefasto Richard Nixon, que aniquiló el primer régimen democrático socialista de América Latina. Un mérito más a unir al curriculum del peor presidente de la historia de Estados Unidos.

Aquel infausto 11 de septiembre de 1973, la sede presidencial, El palacio de la Moneda, fue tiroteada por la artillería y posteriormente bombardeado por la fuerza aérea. Previamente Salvador Allende se había dirigido al pueblo chileno con sus proféticas palabras: “Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron…”

Pero los militares cuarteleros no entienden de moral, solamente entiende de sublevaciones contra gobiernos legítimamente costituidos en unas elecciones democráticas, y autoproclamarse salvadores de la patria. Pinochet encabezó un régimen militar durante 17 años que desdeñó todos los derechos humanos, Esa fue su única herencia, que sesgo la vida de miles de opositores, entre ellos el cantautor Victor Jara, al que torturaron en el Estadio Nacional de Santiago convertido en campo de concentración, y asesinaron con 44 balazos inmisericordes.

Dicen que Salvador Allende se suicidó en el asalto a la Moneda, hecho no confirmado. Pero en cualquier caso, cuando le conminaban a rendirse él respondió con un contundente: “Allende no se rinde, milicos de mierda.” El pueblo chileno tampoco.

El grupo chileno Quilapayún, le dedicó esta canción Compañero Presidente, cuyas primeras estrofas no me resisto a recordar:

Por tu vida cantaremos
por tu muerte una canción
cantaremos por tu sangre
Compañero, Salvador.
Por tu vida Presidente
por tu muerte Compañero
nos dejaste tus banderas
Salvador de los obreros
Por las amplias alamedas
Compañero Presidente
volverá a marchar el pueblo
con su grito combatiente.
Por tu vida lucharemos
por tu muerte con valor
lucharemos por tu ejemplo
compañero, Salvador.

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