El valor de lo inmaterial

No soy demasiado amigo de efemérides festivas, aunque tampoco les hago ascos. Las ganas de disfrutar de la vida en cualquier momento, tengo que reconocer que vencen y convencen al Aspirante a crápula que llevo dentro, aunque mi opción y lo que absolutamente prefiero es hacer una fiesta de cada día y de cada momento; es decir llevar a las últimas consecuencias el latinazo de carpe diem.

Después de una semana de soplar velas, cenas, comidas, regalos, fiestas y demás saraos es hora de hacer balance, de utilizar una criba imaginaria y después de mucho agitarla, comprobar lo que ha quedado en el cedazo de nuestro corazón, lo que realmente nos ha tocado la fibra y en algún caso nos ha sorprendido e incluso conmovido.

Y todo lo bueno comenzó con la primera felicitación, que por supuesto debe hacerse el día previo a la fecha señalada, porque si no ya se llega tarde. Y vino de alguien que está pasando un mal momento y lo hizo sin romper su promesa, de un maestro en hacer una lectura acertada de lo que ocurre en el terreno de la conjunción de la realidad-ficción, de las bambalinas y tramoyas de la vida. De esta vida que tiende a compensar buenos y malos momentos, pero dónde no podemos quedar impasibles a las oportunidades que inesperadamente se nos presentan. Deseo que sepa aprovechar esta nueva ventana que se le abre. Suerte.

También lo hizo alguien que conozco desde hace mucho tiempo y a pesar de la distancia ha sido la persona con la que más he enredado y con quien últimamente estaba en desencuentro permanente. Una persona fantástica que los golpes de la vida han hecho que se transformara en una persona de apariencia amarga, pero que fue capaz de llamar a su amigo, no para felicitarle, sino para algo muchísimo mejor: para verse cuanto antes, para que el transcurso del tiempo no erosione en exceso la amistad y localizar un punto de encuentro. Estoy seguro que lo logramos.

Y ya entro en el terreno de los momentos mágicos, También hubo alguien, en este caso un familiar, que teniendo muchas cosas que hacer dedicó su tiempo y gran parte de su cariño a hacerme un regalo muy especial. Sólo quería darle las gracias y decirle que fue un gesto tan bonito y generoso, que nunca lo  olvidaré. Gracias otra vez.

Gracias a  todos y todas.

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2 comentarios

  1. hello!!!! siento decirte que debo etar muy atrasada en estos temas pero he sido incapaz de localñizar la foto que me comentabas, tal vez no busco bien, pero para que veas que lo he intentado, un saludo

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