Home

Conozco a alguien cercano perdidamente enamorado de una dama, de la que no recibe sus favores: un amor inane, un amor en vano. También conozco a alguien más cercano todavía, que quiere evitar las acometidas de otra dama a la que aprecia, pero a la que no ama, tiene su corazón suficientemente ocupado. Y no se le ha ocurrido otra cosa que proponer al amante no correspondido, que le haga el favor de conquistar a esta dama tan apasionada y así intentar que dos personas en busca de cariño se encuentren y evitar que le digan: eres como el perro del hortelano que ni come ni deja comer. Probablemente una de las actitudes más execrables del ser humano.

En el Siglo de Oro se llamaba comedia a cualquier representación teatral, excepto los autos sacramentales, fuera ésta comedia o tragedia. Las primeras tenían un final feliz, al contrario que la tragedia que solía acabar con la muerte de alguno o incluso todos los personajes de la obra y de ahí viene el dicho: muere hasta el apuntador. Qué bien pensado, por la cuenta que le trae a algún bloguero es mejor que no y cómo diría el gran escenógrafo, autor teatral y director de escena Francisco Nieva, lo mejor es permanecer bajo la campana neumática del arte, yo añadiría del amor y de la belleza, un aislante perfecto del incesante drama del mundo, de su incontenible tragedia.

Volviendo a la comedia, propiamente dicha, se podía distinguir entre las de capa y espada y las comedias de enredo. Estas últimas de trama mucho más sugerente e interesante, en las que el elemento principal no puede ser otro que el amor, visto como un sentimiento universal que da sentido a nuestra vida y que justifica nuestros actos y toda nuestra existencia.

Los lugares destinados para las representaciones eran los llamados corrales de comedias. Algunos de ellos, han llegado tras pasar diferentes vicisitudes y transformaciones hasta nuestros días.

Recientemente este Aspirante, ha podido visitar el Corral de Comedias de Almagro, donde se celebra todos los meses de Julio el Festival de Teatro Clásico, y contemplarlo, pisar el patio de “butacas” (las sillas son de anea) y simplemente tocar las tablas del escenario, en el que se habían representado tantos enredos, me produjo un escalofrío parecido a un relámpago, un latigazo de satisfacción.

Anuncios

4 pensamientos en “COMO UN RELAMPAGO

  1. Es usted un enredador nato,pena me da el “pobre infeliz” a quien usted se refiere.Igual tiene suerte y rasca algo,lo que no se,sólo guiándome por lo que de él dice si este amigo en cuestion,se quedará con ganas de algo más que un simple achuchon.Creo,que esta persona es un romántico empedernido y que espera ansiosamente encontrar a esa dama que haga palpitar su corazón con más fuerza y también que le haga recuperar la ilusión por este perro mundo.

  2. Este perro mundo no tiene arreglo, el pobre infeliz tampoco, No tenemos edad para engañarnos, Sólo nos queda protagonizar algún enredo sobre las tablas que nos guste más que lo que sucede en el patio de butacas, aunque sobre ésto también hay opiniones.

  3. El incentivo de empeorar reside en hacerlo tanto que al tocar suelo, con una buena dosis de pasión, se puede remontar. Por consiguiente no conviene caer en la desidia ni la desesperanza, sobre todo si se cuenta, como usted apunta, con la ayuda de los dioses,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s