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Los seguidores de este blog, aunque escasos, conocen de la extraña habilidad de su inquilino de reñir con las personas que tiene más cerca. La eterna búsqueda del enredo, a veces no es fácil de soportar, lo entiendo perfectamente, sobre todo para personas, a las que respeto profundamente, porque quizás la vida les ha tratado como a perros apaleados.

Afortunadamente, hasta el momento las rupturas, que las ha habido y muchas no han sido definitivas. Aunque en varios casos pasamos de  estar unidos por una gruesa soga a un finísimo sedal, este último nunca se rompió, sin entender muy bien la razón. Por mi parte siempre estoy abierto a la reconciliación. Me encantan las peleas entre amigos, pero ambas cosas tienen que ser auténticas: tanto la bronca como la amistad. Si no es así nada de ambas merece la pena.

Una buena pelea dialéctica con un amigo demuestra  que la cosa va en serio. Y esa situación a mí me gusta, dado que si luego deviene en reconciliación, ésta puede ser apoteósica, monumental. Pero eso sí, nunca hay que llevar las manos vacías, conviene llevar un presente, algo que deje absolutamente claro que lo que más anhelamos es limar asperezas y para ello nada mejor que portar algo muy valorado por la otra persona.  

En una de las últimas riñas y posterior acercamiento, de la que prefiero no comentar mi presente, la otra persona en un mercadillo de música, encontró un disco de vinilo con dos canciones por cara, editado en España en el año 1954, del extraordinario saxofonista, nacido en Nueva Orleans, Sidney Bechet, intérprete de la mejor versión de Summertime de George Gershwin, una de las mejores canciones de la historia. Cuando abrí el envoltorio y vi su contenido, por primera vez en mi vida me quedé sin palabras…

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5 pensamientos en “SIN PALABRAS

  1. Me ha gustado mucho lo que ha dicho,de que tanto la riña como la reconciliación,han de ser sinceras.Como bien sabe,las múltiples discrepancias que nos caracterizan no han hecho otra cosa que cimentar, una más que buena amistad.El amigo,pues yo opino,que decir buen amigo o amigo de verdad es una redundancia,te dira lo que piensa,no lo que tu quieras oír.Como también dije hace tiempo,con el paso de los años los que son amigos permanecen,los otros como diría el maestro Josep Pla son conocidos y saludados.

  2. Tiene usted razón, hay casos en los que la bronca o riña no es necearia para cimentar nada, sólo con discrepar tenemos suficiente.Algo que conociendome me resulta sorprendente. Encontrarle una respuesta a ello no me interesa por el momento. Disfrutar de su amistad sí.

  3. No me gustan las peleas entre amigos, porque me desazonan terriblemente. Como bien dices, discrepar es otra cosa.
    Pero si a cambio recibe uno ese impresionante regalo (estoy de acuerdo con la apreciación de Summertime), me peleo lo que haga falta.

  4. Curiosamente a mí tampoco me gustan. El enredo no se busca como el amor, surge y cuando sucede mejor que sea de verdad, como todo lo que merece la pena de este mundo. Pues eso, Summertime de Gershwin, interpretada por Sidney Bechet, absolutamente imprescindible.

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