UNA DE SEXO

enero 28, 2012

Voy cumpliendo años, y en mi etapa escolar cuando faltaba un maestro (qué palabra tan bonita), dado que no existía la figura actual del profesor de apoyo, para subsanar esas ausencias voluntarias o no de titular, al Director no le quedaba otra que mandar a algún alumno de los más mayores para que cuidara del aula y de sus ocupantes.

En mi colegio solía ocurrir con alguna frecuencia, y aquélla figura del alumno convertido en profesor improvisado daba mucho juego. Los había que se creían su papel y no dejaban que nadie hablara, ni se moviera, e incluso iba confeccionando una lista con los nombres de aquellos que no se habían portado bien, de acuerdo con su caprichoso criterio. Sin embargo otros eran mucho más permisivos e intentaban entretener a la clase, al estilo de los monologuistas de ahora, haciendo del lugar destinado al mentor, un pequeño escenario. Y cuando eso ocurría, indefectible y afortunadamente, surgía la magia.

Siempre recordaré una ocasión como la que nos ocupa, donde el “profesor sustituto” dibujó el cuerpo de un hombre en la pizarra y comenzó con su clase particular: …las partes del cuerpo son: cabeza, tronco, tronquito y extremidades. A continuación dibujó a una mujer y continuó: Y las de la mujer son: cabeza, tronco, orificio para introducir el tronquito y extremidades. La explosión de hilaridad de la clase fue apoteósica.

Con lo difícil que a veces les resulta a los padres, de entonces y ahora, hablar con sus hijos del cuerpo y de sexualidad. Aquel muchacho de13 años se convirtió en héroe por un día, por sólo llamar a las cosas por su nombre. Una auténtica lección de anatomía humana y de educación sexual, para niños entre 9 y 10 años que componíamos el auditorio.

Y luego llega mi admirado Spinosa para en su Ética, aclararnos las cosas, por si a alguno todavía le queda alguna duda: “ La libídine es también un deseo –y un amor- de la íntima unión de los cuerpos”. Por lo que haciendo caso a un pensador tan brillante y acertado como Baruch, y reconociendo que todas son necesarias, no conviene confundir las amistades íntimas con las peligrosas.

PENIQUE MARRON

enero 22, 2012
I whispered, 'I am too young,'
And then, 'I am old enough';
Wherefore I threw a penny
To find out if I might love.
'Go and love, go and love, young man,
If the lady be young and fair.'
Ah, penny, brown penny, brown penny,
I am looped in the loops of her hair.

O love is the crooked thing,
There is nobody wise enough
To find out all that is in it,
For he would be thinking of love
Till the stars had run away
And the shadows eaten the moon.
Ah, penny, brown penny, brown penny,
One cannot begin it too soon.

Susurré aun soy joven,

Y luego, ya soy mayor,

Entonces rodé un penique

Para saber si debía amar.

Corre y ama, corre y ama muchacho

Si la dama es joven y bella.

Oh penique marrón, penique marrón, penique,

Enredado estoy entre sus cabellos.

Qué complejo es el amor,

Nadie es lo bastante sabio

Para conocer  todo lo que hay en él.

Viviría pensando en el amor

Hasta  que las estrellas hubieran desaparecido

Y las sombras se comieran la luna.

Oh penique marrón, penique marrón, penique

Nunca es demasiado pronto para el amor.

WILLIAM BUTLER YEATS (Dublín 1865- Menton 1939)

 

FELIZ 2012!

diciembre 31, 2011

Ahora que se acerca fin de año. Y la cena se hace en casa y no se va a ninguna parte, echo de menos aquellos tiempos en los que después de las uvas se solía quedar con un grupo de amigos. Lo primero era ir de casa en casa, felicitando el año, bebiendo lo que te ofrecían, que oscilaba entre  alguna  copa de sidra o cava, sol y sombra (anís y brandy) o una copita de whisky;   después tocaba beberse hasta el agua de los floreros de bar en bar,  e incluso algunas veces a bailar. Pero lo  indefectible era acabar en la churrería cerca de casa. Allí a las 8 de la mañana de un 1º de enero, en el espejo del baño, me vi mi primera arruga. Fue un momento que nunca olvidaré. Tenía tan sólo 20 años.

Habitualmente relacionamos el paso del tiempo con la fecha de nuestro cumpleaños, pero en mi caso, lo hago con el año en el que vivo. Recuerdo cuando era mucho más joven, casi un niño, ya me obsesionaba lo del año 2000. Una cifra mítica, que encerraba esperanza y a la vez incertidumbre.  En 1999 se habló mucho de “el efecto 2000”, pero llegó y no pasó nada, ni bueno ni malo. La mayoría de los seres humanos seguimos siendo igual de cerriles, fanáticos y de comportamiento absurdo que el año anterior. Yo en todo caso hablaría del efecto de los 2miles. Supongo que no soy el único que se ha dado cuenta lo rápido que pasa el tiempo desde que cambiamos de dígito a la hora de contar los años.

Y aunque reconozco y tengo certeza absoluta que este Mundo nuestro, que hacemos entre todos, no tiene ningún tipo de arreglo, a la par no soy catastrofista. Para este año tenemos la profecía Maya,  anunciando   que esto se acaba el 21 de Diciembre de 2012. No me creo nada de nada. Vamos a seguir dando vueltas hasta que nos cansemos. Y fastidiando al prójimo todo lo que podamos.

Este último tramo de 2011, es el momento de hacer balance, donde ha habido momentos buenos y malos. Aunque estos últimos los obviaré dado mi carácter alegre y optimista. Ha sido un año de revelaciones, quizá la más importante fue cuando leyendo La Historia del Blues. La Música del Delta del Mississippi, el prestigioso crítico, folklorista y musicólogo  Ted Gioia se atrevió a decir aquello de lo que yo estaba convencido desde hacía más de 20 años:   “Robert  Johnson … cambió el curso de la música norteamericana…” Cuando lo leí , aunque estaba leyendo en el sofá, me caí de la silla.  Y esto de caerse al suelo, ocurre en pocas ocasiones. El año pasado 2010, me ocurrió con el taconazo de Guti en Riazor. Toda una obra de arte.  Pero nada comparable al momento en el  que la persona  que amas te dice: Te quiero.

Feliz 2012!

JAZZ BAR 2011

diciembre 16, 2011

Mis circunstancias personales últimamente están cambiando y eso me permite hacer alguna escapada.  Situación  y actividad que viene de maravilla para romper con la rutina, airear cuerpo y espíritu, conocer nuevas gentes, nuevos lugares y nuevas formas de existir e incluso actitudes ante la vida. Me encanta, intento pasarlo muy bien y en la mayoría de las ocasiones lo consigo. No tengo problemas para relacionarme y prefiero ir a tomar algo que quedarme en el hotel descansando. El asueto es para disfrutar lo máximo posible y por supuesto acabar absolutamente exhausto, que siempre me resultó un adjetivo muy sugerente.

Sí me encanta viajar, pero previamente, antes de partir siempre pienso en la vuelta y tengo la sensación que mi auténtico deseo es que ojalá hubiera pasado todo para estar ya en casa de regreso. Es importantísimo sacarle partido a las vacaciones, al puente o al simple fin de semana e intento conseguirlo saliendo de mi morada con ese objetivo irrenunciable. Pero lo auténticamente prioritario y lo único preceptivo del viaje es regresar.

Cuando visito un lugar que ya conozco de otras ocasiones me doy cuenta que cambio de restaurante, cambio de museo, de cine, de teatro, de sala de exposición, o de concierto, pero no sé qué sucede que casi siempre frecuento los mismos bares de copas y aunque soy un catacaldos, en este tipo de locales   siempre pido lo mismo, sobre todo la especialidad de la casa.

En el centro, apartado de todo y cerca de todas partes hay un bar que frecuento indefectiblemente cada vez que estoy en El Foro. Allí, Rubén y Jaime se jactan de preparar el mejor café irlandés del Mundo y yo, como cliente habitual, estoy totalmente de acuerdo con ellos. Queman el whisky con azúcar moreno, le añaden  café torrefacto,  utilizan una manga pastelera para la nata finalmente decorada con unos golpes de canela. Me resulta delicioso! Y sin olvidar esa música, que se interpreta sin atender al dictado de partitura alguna, una metáfora de la vida, pura poesía, en la que la improvisación y la inspiración de los intérpretes llegan a la categoría de arte, creando esa insustituible atmósfera para enamorados y ladrones (Atmosphere for lovers and thieves-Ben Webster), dejándonos irrremisiblemente prisioneros del amor (Prisioner of Love-Lester Young). Jazz Bar Madrid.

HEMINGWAY NEVER ATE HERE

noviembre 24, 2011

Qué curiosa es a veces la vida y su devenir.  Los hechos y acontecimientos se suceden a nuestro alrededor y todos ellos de muy diversa índole. A la mayoría de ellos no les prestamos atención,  o sólo lo hacemos a aquellos que nos interesan de verdad, hasta que algo o alguien hace que les prestemos más atención. Y a partir de ahí parece como si todo lo relacionáramos con aquello que hasta entonces no nos importaba demasiado.

En mi corta experiencia, salvando la presunción que yo tenga alguna experiencia, ese tipo de situaciones se repite con cosas o circunstancias más o menos relevantes. Y citando alguna de ellas, recuerdo cuando mi pareja se quedó embarazada y ya empezaba a notársele la barriguita del fruto de nuestro amor, yo ya veía mujeres embarazadas por todas partes, después cuando nació nuestra primera hija, sólo bebía parejas con bebé y cuando nació la segunda me sucedió algo parecido, todas las parejas tenían dos retoños, uno de unos tres años y otro un bebé.

En una ocasión tuve un pequeño accidente casero, por llamarlo de alguna manera, que acabó conmigo en urgencias del hospital y con un brazo en cabestrillo. Pues a partir de ahí sólo veía personas lesionadas y de la misma guisa que este Aspirante narrador.

Hace sólo unos días una persona muy  cercana me ha regalado un libro precioso de gran folio, con unas  fotografías muy gráficas, que cuenta la vida Ernest Hemingway que ha sido editado por Lumen para conmemorar el cincuentenario de su muerte. Y a partir de ahí no he parado de encontrarme  con la figura del escritor norteamericano.

Hemingway era un gran aventurero que desde muy temprana edad comprendió que la vida sólo se vive una vez y que hay que aprovecharla al máximo. Todos sus biógrafos le describen como aventurero, mujeriego, bebedor; pero lo que Ernest fue sobre todo  un gran vividor. Uno de sus destinos favoritos fue España, primero como aficionado a los toros allá por los años veinte del pasado siglo, dejando testimonio en su libro Sangre y Arena y más adelante cómo corresponsal de la Guerra Civil, en Por quién doblan las campanas y sin olvidar su retrato de los Sanfermines  en Fiesta. 

En sus visitas a España frecuentaba bares, restaurantes y coctelerías y todo tipo de establecimientos donde se servía buena comida y mejor bebida. Muchos de ellos más adelante, recordaban su presencia con carteles del tipo: Hemingway estuvo aquí; Hemingway comió aquí, o Hemingway se fumó un puro aquí.  Y llegó un momento que proliferaron tanto este tipo de rótulos conmemorativos, que parecía que Hemingway estuvo en todas partes, como se le presupone a la divinidad. Sin embargo en Madrid hay un restaurante en la acera izquierda de la calle Toledo, casi en la Plaza Mayor, que presume de todo lo contrario, intentado ser al menos original, con un lapidario: Hemingway never  ate here.

Y  volviendo al motivo de mi discurso, me encuentro a Hemingway, no voy a decir coloquialmente, hasta en la sopa, pero sí en el Museo de Cera.

A CONTRACORRIENTE

noviembre 12, 2011

Estaba  enredando con el ordenador, pero sin un hálito de inspiración que llevarme a la boca. Y eso que este mediodía de sábado suele ser el preferido en casa para hacer una excursión, alguna milla más con el Golfo y sobre todo comer fuera, y si es posible  viandas  un poquito más especiales de lo  habitual. Hoy ha sido uno de esos días.

Afortunadamente  no hacemos ningún caso a los pronósticos del tiempo, no suelen acertar ni una. Gota fría; no cae una gota. Nublado y sale un día espectacularmente soleado. Este último era el pronóstico para hoy. Pero dado que nunca perdemos la esperanza, la suerte y el tiempo nos ha sonreído y haciendo caso a Miguel Ríos en su canción El blues del autobús, cuando canta siempre miro hacia el Sur. Hacía allí nos hemos dirigido.

El Sur significa una calita rodeada de palmeras y un mar azul de aguas transparentes, que hoy nos ha obsequiado con una calma poco corriente en esta época del año. Daban ganas de abandonar el paseo y bañarse para sentirse rodeado y acogido por él. Y mientras abriendo el apetito para lo que venía después.

El restaurante está a escasos cien metros del mar, pero no se ve desde ninguna parte, está a sus espaldas. Los salones son elegantes y típicamente decorados, pero lo que sorprende es su inmensa terraza, que da un lago donde los patos disfrutan de la templanza del clima y las llisas saltan buscando la pureza del aire y la claridad del sol, mientras los comensales gozan de  arroces exquisitos y  postres caseros deliciosos.

Y ya en casa,  con esa mezcolanza de momentos disfrutados y vividos a mediodía, de tribulaciones y ansias de dulzura, cuando mi pareja consultando un libro, que compré hace tiempo sobre remedios naturales para casi todo, me espeta de una manera inopinada: Cariño, la solución para las canas! Y yo sin esperar que me contaran las virtudes de la panacea, contesto, con una expresión a mitad de camino entre la sorpresa y de lucha  contra la corriente: Pero si yo no tengo canas, en todo caso una estela plateada!

DOÑA INES DEL ALMA MIA

noviembre 1, 2011

Es tiempo de Halloween, disfraces, fanales de calabaza,  caretas, esqueletos, truco-trato y un motivo más de diversión. Así  de eclécticos somos los habitantes de esta piel de toro,  nos da lo mismo de dónde sean las tradiciones, propias o ajenas, no desaprovechamos ocasión para disfrutar de la fiesta entregándonos a ella. Este Aspirante dando rienda suelta a su lado más friky es el primero que se disfraza, y esta noche la pintan calva, de esqueleto, de hombre lobo o de calavera. Esto último va más con el personaje en cuestión.

Pero además  me considero un  tradicionalista en el mejor sentido de la palabra o quizá en el peor. De las tradiciones  de esta época,  se llame Todos los Santos, Halloween, lo que más me atrae aparte de disfrazarme, es la tradicional representación de El Tenorio, justo un día después de Halloween, es decir, en la noche de Difuntos, del 1 al 2 de Noviembre.

La tradición como casi todas, no se sabe muy bien de dónde viene. Al parecer, tiene que ver con que todo el segundo acto tiene lugar en un cementerio, y con la aparición en escena  de un convidado de piedra que viene del más allá, a ajustar alguna cuenta pendiente.

Y hablando de Tenorio, todos tenemos en la cabeza la escena del sofá, donde Don Juan utiliza sus  más persuasivas dotes de seductor,  de una manera sublime, con su: Doña Inés del alma mía, y su: paloma, gacela, hermosa y vida mía. Desde luego el monólogo es sensacional; pero lo que verdaderamente sobrecoge es la contestación de Doña Inés, una novicia de 17 años, envuelta en lágrimas de emoción, pero que no le impiden recitar:

INÉS. Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir,
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,
que oyéndoos, me parece
que mi cerebro enloquece,
y se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo
imploro
de tu hidalga compasión
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.

Tratándose de amor, siempre me interesó muchísimo más lo que dicen las mujeres que los hombres. Sobre todo si la mujer en cuestión está enamorada o trance de estarlo. Aunque todo lo que se dice en la obra es de sumo interés. Por algo decía el gran académico de la lengua, José María Iribarren: “La pieza literaria que más frases afortunadas ha producido es, sin duda, el drama de Zorrilla Don Juan Tenorio, estrenado en el teatro de la Cruz, de Madrid, el 26 de marzo de 1844″.

Me encanta.

PELIGROSO Y ABURRIDO

octubre 1, 2011

Siempre he pensado que la gracia de conocer gente, personas nuevas radica en el diferente punto de vista que puede aportarnos. Solemos tener ideas y convicciones fijas que creemos verdaderas, y esa creencia suele a veces llevarnos al cerrilismo cognitivo e intelectual, que es la corriente que más se impone en estos primeros años del Siglo XXI, y para combatirlo, me refiero al cerrilismo, no hay nada mejor que rodearse de gente con opiniones en muchos casos totalmente opuestas a las nuestras.

 
A lo largo de la historia la transmisión del conocimiento se ha producido como una herencia de generación en generación, con la cadena de maestro-discípulo que a su vez se convierte en maestro de nuevos discípulos. Pero los tiempos no están cambiando como cantaba Dylan, sino que han cambiado ya.

 
No hace falta que nadie nos diga que todos los seres humanos somos iguales, lo somos aunque en la práctica no tengamos esa sensación. Y ya que por fin hemos llegado a interiorizar lo de la igualdad, lo más adecuado es tratarnos unos a otro por iguales, creando unas relaciones interpersonales en las que todos cooperemos en el desarrollo de las inquietudes de los que nos rodean, aportando cada uno su experiencia en cada situación.

 
Y dado que todos podemos aprender de otros y nosotros mismos podemos también aportar a su vez cosas valiosas a los demás, lo mejor para enriquecerse es relacionarse con personas con opiniones y actitudes vitales contrarias a la nuestra, que nos aporten un punto de vista distinto, dado que creerse en posesión de la verdad sea probablemente la pose más aburrida. Y sin llegar al socrático, sólo sé que no sé nada, al menos sí dejar un margen a la posibilidad que aunque estemos convencidos de algo, puede que no estemos totalmente en lo cierto.

 
Y como esto de vivir y conocer no deja de ser un juego, y no hay juego más divertido que hacer teatro, no hay obra más recomendable que Así es (si así os parece) del dramaturgo italiano y premio Nobel de 1934 Pier Luigi Pirandello, en la que sin dejar de entretenernos y jugar con la realidad y la imaginación, nos advierte de lo peligroso que puede resultar, incluso para nosotros mismos, creernos en posesión de la verdad. Peligroso y aburrido.

SOBRE TODO EN SEPTIEMBRE

septiembre 11, 2011

Se acaban las vacaciones, y aunque todavía reverberan algunos de sus ecos, ya es septiembre, otro septiembre. Lo importante es volver siempre volver, si ya estamos en casa, en nuestra ciudad, volver a casa siempre es gratificante, pero empezar el año, porque ahora empieza el año, genera confusión en esta mezcolanza de sensaciones.

Y siempre buscando amparo, en esta desazón y qué mejor que en la poesía, esa parte del arte, de la vida, de la belleza, que es capaz de compendiar todos los sentimientos en unas pocas palabras.

Creo que para este septiembre de 2011 no podía encontrar nada mejor que esta estrofa final del Diálogo entre el yo y el alma/ Dialogue of self and soul del gran poeta irlandés William Buttler Yeats.

I am content to follow to its source/ Me contenta seguir hasta su fuente
Every event in action or in thought;/todo evento en acción o pensamiento
Measure the lot; forgive myself the lot!/Medirlo todo; perdonármelo todo!
When such as I cast out remorse/Cuando así me libero del arrepentimiento
So great a sweetness flows into the breast/fluye tanta dulzura en nuestro pecho
We must laugh and we must sing,/que debemos reir y debemos cantar
We are blest by everything, pues todo nos bendice
Everything we look upon is blest/ y es bendecido también todo cuanto miramos.

William Buttler Yeats nació en Dublín en 1865 y recibió el premio Nobel de Literatura en 1923, un año después de la independencia de Irlanda. Falleció a los 73 años en la localidad francesa de Menton. Pero sus versos y su valentía nos ayudan todo el año a seguir adelante, sobre todo en septiembre.

Gracias William!

PASAPORTE A DUBLIN

agosto 30, 2011


Es una ciudad que no sorprende por su belleza cuando llegas, no es un amor a primera vista, el tiempo no ayuda a ello, casi siempre nublado y en muchas ocasiones lloviendo incluso en verano; pero poco a poco, esas casas georgianas y victorianas de tres alturas, con sus puertas de entrada de colores, la amabilidad de sus habitantes, la cerveza negra tostada, que en ningún otro lugar del mundo sabe también cómo allí, el recuerdo a todos sus escritores famosos que nacieron o vivieron en ella: James Joyce, Yeats, Samuel Beckett, Bernard Shaw, Jonathan Swift, entre otros, los músicos callejeros, y los bares y pubs con música tradicional irlandesa toda la noche, la mayoría de ellos entorno a Temple Bar, dónde no encontrar un local a tú gusto resulta imposible, porque todos son fantásticos, van seduciéndote el corazón y alimentándote el espíritu.

Y sí, es cierto insisto, la ciudad no enamora a primera vista; pero luego cuando la dejas no te la puedes quitar de la cabeza. Y menos después de visitar el Gravity Bar de la Guinness Storehouse, dónde la vista de la ciudad abarca los 360º, qué mejor momento de degustar una Guinness, tirada en el lugar más adecuado, disfrutando de la mejor panorámica de la ciudad al lado del Lifey.

Alguien dijo que una imagen vale más que mil palabras; pero a veces una única frase es capaz de resumir y compendiar toda la existencia. Y creo que mi viaje a Dublín se puede resumir en una frase del genial, maravilloso y de talento inimitable Oscar Wilde, una de las personas con más sensibilidad que hayan pisado este asqueroso mundo, quién nos enseñó a vivir buscando la belleza incluso desde la inmundicia.

Su célebre cita dice así: We all are in the gutter, but some of us are looking at the stars/ Todos vivimos en una cloaca, pero algunos de nosotros miramos a las estrellas. Es justo lo que intento hacer todos los días de mi vida: mirar estrellas, desde dónde me encuentre.

Pero cómo acostumbro a pensar en casi todo, y escrutar, e incluso disfrutar con la búsqueda de las diferentes perspectivas que nos ofrecen las cosas, también reconozco que a veces hay personas, imágines, circunstancias o en este caso paisajes que nos dejan sin palabras. En Irlanda me sucedió en los Acantilados de Moher/Cliffs of Moher. A pesar de ser un lugar muy visionado en guías, en documentales de televisión y varias películas, una de ella del genial David Lean, La Hija de Ryan/ Ryan´s daugther, cuando se llega la belleza natural del lugar sobrecoge y no se sabe muy bien dónde mirar, para no perderse absolutamente nada.


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